Convenios y flexiprecariedad

Más de la mitad de los trabajadores y trabajadoras vascos siguen sin convenio; la reforma laboral viola normas internacionales y el aumento del empleo en mayo es temporal y parcial… Son algunas de las noticias que he retuiteado esta semana y que matizan y ponen en contexto la alegría oficial en torno a una pretendida recuperación económica.

Empecemos por la última: el descenso en algo más de cien mil personas en el número de desempleados en el mes de mayo, según los datos de afiliación a la Seguridad Social. Es una noticia positiva, pero hay que tener muy presente que los datos se corresponden con el inicio de la temporada de verano. Se trata de empleo temporal, de empleo precario y parcial; y esto tiene poco que ver con la consolidación del verdadero empleo, para lo que es necesario un auténtico plan de recuperación laboral.

En Euskadi, más de la mitad de las trabajadoras y trabajadores sujetos a la negociación colectiva siguen sin convenio. Lo ha dicho el Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi. Son casi 250.000 personas en esta situación, a las que hay que añadir otras 100.000, que han agotado el plazo legal de la ultraactividad. Constata el CRL que, en abril (fecha del informe), sólo se renovó en el País Vasco un convenio sectorial: el de ayuda a domicilio en Bizkaia (1.700 trabajadoras y trabajadores).

A lo que dice el CRL podemos añadirle el dato relativo al claro fracaso de la negociación del convenio empresa por empresa: este año sólo se han registrado en Euskadi 83 convenios por esta vía, que afectan a un colectivo de 8.700 trabajadores. Y si les damos la vuelta a estas cifras, obtenemos el retrato real de la situación: actualmente sólo 50.000 trabajadores y trabajadoras vascos cuentan con un convenio vigente. Como siempre hemos dicho, la alternativa a la negociación colectiva nunca será la negociación del convenio particular en la empresa.

Todo ello es consecuencia directa de una reforma laboral “que viola normas comunitarias e internacionales” y que ha derivado en lo que los últimos estudios jurídicos de la Universidad Pompeu Fabra han bautizado como “flexiprecariedad”. Nada de aquella cacareada “flexiseguridad”, de aquel pretendido equilibrio promovido por la Unión Europea entre la flexibilidad y la seguridad. La reforma laboral lo ha destrozado, si es que alguna vez pudo llegar a existir. Sólo quedan la flexibilildad y la precariedad.