Elecciones en Lanbide

El próximo 16 de junio se celebrarán elecciones sindicales en Lanbide. Hace cuatro años, UGT obtuvo 9 delegados y delegadas y fue la segunda fuerza sindical. Desde entonces, el sindicato ha actuado de un modo incansable y profundamente responsable para buscar soluciones al desaguisado laboral en que se ha convertido Lanbide.

En estos cuatro años, Lanbide ha asumido la gestión de la Renta de Garantía de Ingresos, RGI, y la Prestación Complementaria de Vivienda, PCV, que han supuesto un aumento de la carga de trabajo para los trabajadores y trabajadoras de Lanbide, sin que se haya producido una correspondencia equivalente y eficaz en los recursos para hacer frente a las nuevas tareas. Las nuevas contrataciones de personal han sido un disparate jurídico, tal y como advirtió UGT en su momento. Al día de hoy, más de la mitad de la plantilla sufre una inseguridad jurídica, afectada por una sentencia que tumba por fraudulentos los contratos indefinidos como laborales interinos. Y éstas no son las únicas irregularidades apreciables, como recoge UGT Lanbide en su Carta Abierta a los trabajadores y trabajadoras del Servicio Vasco de Empleo.

A tanto desarreglo se suma la desidia de la Consejería de Empelo y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, que ha mareado la perdiz durante estos años, sin constituir en ningún momento una mesa de negociación. Una mesa de negociación verdadera, real, quiero decir; no el simulacro de mesa propuesto para determinar el sexo de los ángeles y para pasar el tiempo hasta aprobar -de un modo unilateral, por supuesto-, un Plan de Recursos Humanos, una Relación de Puestos de Trabajo, RPT, mal planteada y un Proceso de Readscripción, peor diseñado. Por supuesto, han sido recurridos por UGT.

El consejero Aburto se fue, tal y como había llegado: sin solucionar los problemas de Lanbide. En febrero pasado ya explique aquí que se iba sin hacer su trabajo. Ángel Toña, el responsable actual, ha reconocido que las reivindicaciones laborales que enarbola UGT son justas y se ha mostrado dispuesto a revisar la RPT y a crear una Comisión Técnica para abordar los problemas de Lanbide.

UGT mantiene firmes sus reivindicaciones, que recoge en 8 puntos contenidos en la Carta Abierta a los trabajadores y trabajadoras a la que antes me refería. La estrategia del sindicato en Lanbide es diáfana y se recoge en una brújula con cuatro puntos cardinales bien señalados: Negociación y Presión; Movilización y Diálogo.

Dentro de unos días, el 16 de junio, las trabajadoras y trabajadores de Lanbide tienen una cita determinante con su futuro profesional y con el de sus condiciones laborales. Estoy seguro de que su voto reflexivo impulsará la candidatura que mejor y más consecuentemente ha defendido y defenderá sus intereses y reconocerá así la trayectoria de UGT en estos cuatro años de andadura en Lanbide.

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