La recuperación no reducirá la pobreza

La recuperación económica, por sí sola, no reducirá la pobreza generada en estos seis años de crisis. Peor aún, aumentará, incluso si continúa la recuperación en 2015 y 2016. El catedrático de Economía de la Universitat de Barcelona, Anton Costas, advierte sobre ello en un reciente artículo de prensa. Costas argumenta tres motivos en esta predicción: la duración de la crisis, el tipo de familias afectadas y la fragilidad de la recuperación.

La crisis se alarga extremadamente y la pobreza se cronifica. A diferencia de la crisis de inicios del siglo pasado, en que la pobreza afectaba a la población más adulta, la crisis de este inicio de siglo XXI azota a niños y a jóvenes: “No es solo una pobreza de ingresos, es también una pobreza psicológica y una pobreza de oportunidades de futuro”, dice Costas.

La recuperación económica no provocará, por sí sola, una reducción la pobreza, porque se trata de una recuperación tímida y frágil, por falta de capacidad de consumo de una gran parte de la población. El error consiste en creer lo contrario, en caer en esa idea complaciente de que una vez que la recuperación comience, la pobreza disminuirá automáticamente. Frente a esto, el experto propone hacer visible y medir la pobreza -”lo que no se mide, empeora, y lo que se mide, puede mejorar”- y crear una presión política para actuar. Es decir, aprovechar la relativa mejora económica de la que tanto hablan algunos para poner en marcha planes de contingencia que sirvan para salir al rescate de las familias amenazadas por la falta de empleo, de ingresos y de nuevos desahucios.

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