La utopía del mileurismo

¡Quién lo hubiera imaginado hace una década: el mileurismo que condenábamos entonces como un salario injusto para una generación de jóvenes sobradamente preparados se ha convertido en una utopía hoy en día! Hace tiempo que el mileurismo dejó de ser -¡si alguna vez llegó a serlo!-, un salario de referencia para nuestros jóvenes sobradamente preparados. Ni para ellos, ni para los trabajadores de más edad.

Hace unos años, en 2007 creo recordar, UGT puso en marcha una llamativa campaña para defender un suelo salarial de mil euros en los convenios, con catorce pagas. “Ponte a mil” era el nombre de aquella campaña de concienciación sobre la necesidad de alcanzar unos recursos económicos dignos para poder vivir. Una reivindicación para que el salario mínimo interprofesional llegase a esa cifra. Recordemos que en 2014, el salario mínimo interprofesional que fija el gobierno se mantiene congelado en 645,30 euros. Menos de la mitad, por ejemplo, del salario mínimo interprofesional de nuestros vecinos franceses.

En los últimos meses se han publicado algunos artículos y estudios comparativos sobre los retrocesos y diferencias salariales en España, donde los sueldos son en torno a una quinta parte más bajos que la media europea. Si nos comparamos con los países más avanzados de la Unión, estamos significativamente muy por debajo: los salarios son casi un 40% más bajos que en Alemania y casi un 30% inferiores a la media francesa o británica.

Aunque siempre se podrá decir que para compensar este desequilibrio, tenemos a unos directivos muy bien pagados. Los del IBEX, por ejemplo, ganan una media 75 veces superior al sueldo de sus empleados, según consta en los informes publicados por las compañías que cotizan en Bolsa y que se pueden consultar en la Comisión Nacional del Mercado de Valores. En el caso de Inditex, por ejemplo, su consejero delegado -el directivo mejor pagado de España- embolsa, entre salario y pensión, casi 400 veces más que un empleado medio: 8 millones frente a 21.000 euros. Y en esa línea, la mayoría de los consejeros de las 35 grandes cotizadas.