Nuestra tarea es cambiar las cosas

Artículo publicado en el periódico El Correo.

Afrontamos estos días el 42º. Congreso Confederal de UGT, en el que el cambio, la adaptación y la innovación a los tiempos actuales es más importante que en congresos anteriores. Tenemos que afrontar nuevos retos: el de liderazgo y el reorganizativo con el nacimiento de tres nuevas federaciones (Industria, Servicios Privados y Servicios Públicos) y reforzar aún más la presencia en las empresas, siendo capaces de sumar a nuestro proyecto sindical a todas las personas que, más allá de su cualificación, sólo consiguen contratos precarios.

En el sindicalismo del siglo XXI hay que hacer frente a los muchos y muy profundos cambios en la economía, en la organización y gestión empresarial, con sus repercusiones en el mundo del trabajo: el paro es un problema endémico y el trabajo precario se ha extendido, con una concentración del empleo en pequeñas y muy pequeñas empresas, en centros de trabajo dispersos, a menudo resultado de complejos entramados de subcontratación: en España un 40% de los asalariados y las asalariadas está en una empresa que no llega a los 10 trabajadores, la gran mayoría sin presencia sindical.

Desde los años 80 se constata una pérdida de capacidad de la influencia de los sindicatos, porque no todos los trabajadores y las trabajadoras ven posible y positivo compartir la acción colectiva con otros trabajadores.

Tenemos que hacer de la UGT una organización más atractiva para los trabajadores/as jóvenes, temporales, precarios, inmigrantes, no cualificados, personal subcontratado, a tiempo parcial, en sectores muy desregulados , en pequeñas y micro empresas, en general con peores condiciones de empleo. No podemos resignarnos con la presencia e influencia de los sindicatos en las grandes empresas y en el sector público, esto debe cambiar, porque es en los colectivos más desfavorecidos donde el sindicato es más necesario que nunca.

UGT es más conocida por ser un sindicato fuerte en las grandes empresas, pero su acción no sólo ha ido dirigida a las mismas. Ha tenido siempre un papel muy activo en la sociedad ya que nuestra historia se funde con la de logros de los trabajadores y las trabajadoras a lo largo de su historia; un buen ejemplo de esto han sido el Estatuto de los Trabajadores y la Ley de Dependencia.

Reforzar la negociación colectiva tanto para las y los trabajadores de la gran empresa como de las pequeñas y medianas (convenios sectoriales) es uno de los objetivos que seguro van a estar presentes en este congreso, pero también el de consolidar y recuperar derechos que en su día fueron considerados utópicos o arrebatados por el Gobierno del PP.

Nuestra organización debate estos días su necesario papel en la sociedad, ya que nuestra actividad no debe limitarse a intervenir en los centros de trabajo, porque más de 10 millones de trabajadores y trabajadoras están en desempleo o rotando en puestos de trabajo precarios. Muchos problemas de la clase trabajadora no se solucionan sólo en los centros de trabajo, sino que requieren de una acción combinada en el ámbito institucional para conseguir nuestros objetivos, como es la consolidación de nuestro Estado de Bienestar y de protección social.

El sindicalismo hoy se enfrenta a un problema de dificultades de adaptación a un entorno que ha sido transformado por la “globalización”; necesitamos responder a las exigencias de los trabajadores y las trabajadoras y a la ofensiva que los poderes económicos y sus representantes políticos han lanzado para derribar o debilitar cualquier contrapoder social, aprovechando la excusa de la crisis.

Para responder a estas agresiones , hemos generado sinergias con otras organizaciones y movimientos, como ONGs, las denominadas ‘cumbres sociales ‘.. – para compartir luchas, cada uno desde su protagonismo y naturaleza. Así, hemos colaborado a abrir un nuevo tiempo y un profundo cambio de ciclo que necesitamos que llegue a los trabajadores y las trabajadoras, los grandes olvidados de la crisis.

El sindicalismo ha sido básico en la lucha contra las desigualdades y en ganar derechos laborales y sociales, en la construcción del Estado de Bienestar, por lo que un debilitamiento del sindicalismo revierte en un aumento de las desigualdades, empeoramiento de las condiciones de empleo y de vida para gran parte de la población.

Por eso es tan importante este congreso de UGT, de renovación, innovación y adaptación, encontrando las maneras de aunar las diferentes realidades de los trabajadores y trabajadoras para conseguir objetivos que siempre se han considerado utópicos. Otra sociedad con un trabajo humanizado, de calidad y digno es posible. Es posible la acción colectiva y una sociedad con cohesión social, que aprecie el valor de los bienes colectivos.

Este 42º Congreso de UGT dice adiós a Cándido Méndez como Secretario General. Al cargo optan tres compañeros. Pero no se trata tanto de quién lidere el proyecto del sindicato del siglo XXI, sino del proyecto que se adopte estos días. Este sábado 12 de marzo sabremos el camino por el que han optado las y los delegados del sindicato, tras tres días de debates. Confío y espero que la reorganización y los cambios que se van a producir sirvan para hacer de UGT una organización más eficiente, más cercana, más transparente y con mayor capacidad para dar respuesta a los problemas de los trabajadores y las trabajadoras y de la sociedad, de ahí el lema de este Congreso: “La Unión en pie”. Porque sin una organización fuerte en la sociedad y en las empresas, no seremos capaces de cambiar las cosas, objetivo fundamental de UGT.

Raúl Arza
Secretario General de UGT-Euskadi

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