Paulino Gómez Beltrán: Dirigente político

Vuelvo con Paulino Gómez Beltrán, un dirigente poco conocido de la historia del sindicalismo y socialismo vasco, sobre cuya figura la Fundación Juan de los Toyos ha publicado recientemente un libro, escrito por un historiador. En una entrada anterior, hablaba de Paulino Gómez Beltrán como dirigente sindical. Hoy, me referiré a su vertiente política, comenzando por su condición de concejal más votado en las elecciones municipales de Bilbao.

Como sabéis, el 12 de abril de 1931 se celebraron unas elecciones municipales trascendentes en España, ya que desembocaron, dos días después, en el cambio en el modelo de Estado, con la instauración de la República. La UGT se había marcado el objetivo de conseguir en esas elecciones “la mayor cantidad de puestos antimonárquicos” y para ello, se formaron candidaturas antidinásticas en todo el país. En Bilbao, la alianza socialista-republicana consiguió 29 concejales (frente a 14 del PNV y 3 monárquicos) y se impuso en 9 de los 10 distritos de la ciudad. Nuestro hombre, Paulino Gómez Beltrán -que había salido de la cárcel en enero, tras haber sido detenido durante la huelga general republicana del mes anterior-, se convirtió en el candidato más votado en el conjunto de la capital vizcaína. En su condición de ser el concejal con el mayor número de votos en la villa, Paulino presidió el histórico pleno constitutivo y proclamó alcalde a ErnestoErcoreca, el hombre que previamente había sido consensuado por socialistas y republicanos para ese cargo en caso de victoria. Paulino ocupó el puesto de Teniente de Alcalde.

Nuestro hombre mantuvo una actividad política y sindical frenética durante el bienio progresista republicano, en el que el ministro de Trabajo, Francisco Largo Caballero, impuso medidas sociales, como la jornada laboral de ocho horas, la creación de la Caja Nacional contra el Paro Forzoso o el seguro de maternidad. Poco después, el llamado “Bienio negro” supuso la destitución, procesamiento y encarcelamiento en Burgos de Paulino y de otros concejales por la llamada “Rebelión de los ediles”. Quince días después de ser puesto en libertad, Paulino fue encarcelado de nuevo; esta vez, a causa de la Revolución de Octubre.

Con el triunfo del Frente Popular, Paulino -un hombre alineado con las tesis de su gran amigo y mentor Indalecio Prieto- fue restituido en su puesto de concejal. También se convirtió en miembro gestor de la Diputación vizcaína y compromisario para la elección del presidente de la república, donde votó a favor de Manuel Azaña. Con el levantamiento franquista y la guerra civil Paulino fue nombrado Comisario de Abastecimientos, con la misión de abastecer y de administrar bien las existencias de víveres; un área estratégica para el avituallamiento de los combatientes y de la población civil.

Tras la caída de Bilbao y la evacuación de Santander, Paulino Gómez, nombrado director general de Comercio y Abastecimiento del Gobierno Vasco, llegó a Barcelona para atender y buscar acomodo a los refugiados vascos. Caída Barcelona en enero de 1939, Paulino Gómez Beltrán cruzó la frontera unos días después, sin sospechar que nunca más iba a regresar del exilio que iniciaba. Pero de esto y de su intensa actividad fuera de nuestro país hablaremos en otra ocasión.

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