Paulino Gómez Beltrán: Dirigente sindical

A mediados del mes pasado participé en la presentación de un libro sobre Paulino Gómez Beltrán, todo un personaje -por desgracia, poco conocido- en la historia del sindicalismo y del socialismo en el País Vasco. Para remediar este desconocimiento, la Fundación Juan de los Toyos ha publicado el trabajo del historiador Fermí Rubiralta i Casas, titulado “Un panadero socialista en el Gobierno Vasco. Biografía política de Paulino Gómez Beltrán” (Editorial Hiria), en una edición coeditada con la Fundación Indalecio Prieto y Fundación Francisco Largo Caballero.

En su actividad política, Paulino llegó a ser el concejal más votado del Ayuntamiento de Bilbao en 1931. Fue comisario de abastecimiento durante la Guerra Civil y consejero del Gobierno Vasco en el exilio, entre otras responsabilidades. Hoy no voy a referirme a su actividad política, sino a su labor como sindicalista y voy a comenzar con unas breves pinceladas sobre su origen.

Paulino Gómez Beltrán nació en Bilbao en 1892. Sus apellidos eran Gómez de Segura Beltrán de Heredia, pero él siempre prefirió simplificarlos y prescindir del toponímico. De familia humilde, procedente de Álava y mayormente nacionalista vasca, Paulino comenzó a trabajar muy joven como panadero y ya en 1904, con tan sólo 12 años de edad, experimentó su primera y dolorosa experiencia en el campo sindical: una huelga de los panaderos bilbaínos que se prolongó durante más de cinco meses y que acabó en una frustrante derrota, culminada con las represalias patronales en forma de lista negra. También Paulino, integrante de esa lista, se vio obligado a recorrer los pueblos vizcaínos en busca de un trabajo que le estaba vedado en todas partes. Finalmente, lo consiguió en Ortuella: “Tengo la orden de despedirle, pero no lo hago por su conducta y por sus cualidades profesionales, aún sabiendo que es usted de los de Pablo Iglesias”, le dijo su nuevo patrono.

Este fue el bautizo de una prolongada y activa militancia sindical, primero en la sociedad de resistencia y después, en el Sindicato de Panificación y Confitería de UGT, embrión del potente Sindicato Obrero del Ramo de la Alimentación de Vizcaya, SORA, presidido por un Paulino que se dedicó en cuerpo y alma a fortalecer este nuevo sindicato dentro de la UGT.

Paulino fue un hombre pragmático, que supo mantener a su sindicato alejado de las estrategias violentas que auspiciaba, por ejemplo, la CNT, especialmente, en Barcelona. También supo capear con éxito la división entre comunistas y socialistas producida en aquellos tiempos, que tuvo poco reflejo en el SORA, y mantener la fortaleza y la sustancia de la UGT como sindicato de clase, frente a otras fuerzas emergentes, como la nacionalista SOV (actual ELA), circunscrita a los trabajadores de origen vasco y otros sindicatos, de obediencia católica.

Hombres como Paulino fueron decisivos en la historia de UGT para modernizar y adecuar el sindicato a las necesidades de cada momento. Para conseguir que la UGT -a la par que otros sindicatos europeos de clase-, apostara por un sistema de relaciones y de intervención en estructuras de carácter paritario, junto con las asociaciones patronales y los organismos del Estado. Una estrategia que desembocó en un importante crecimiento numérico en las filas de UGT y que convirtió al SORA de Paulino en el segundo sindicato más importante de la UGT en Vizcaya, sólo superado por la potente sección metalúrgica.

El profundo conocimiento que Paulino tenía de todo el tejido socio-económico en torno al ramo de la alimentación le convirtió en el hombre providencial para ejercer de Comisario de Abastecimiento durante el tiempo convulso de la guerra civil y de la posguerra en el exilio, pero esto lo vamos a dejar para otra ocasión.

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