Prohibida la conciliación entre marzo y diciembre

Si usted no solicitó una ayuda a la conciliación antes del pasado 28 de febrero olvídese de la prestación correspondiente a este año. Hace unos pocos días, concretamente, el día 1 de este mes, el Boletín Oficial del País Vasco publicó el agotamiento del crédito presupuestario consignado para las ayudas a la conciliación en 2014.

En realidad, las ayudas correspondientes al año en curso concluyeron bastante antes, ya que en 2013 también se agotó la partida y parte de los dineros públicos presupuestados para este año han servido para tapar el ejercicio anterior. ¿El resultado?: Este año sólo cobrarán las ayudas quienes hayan registrado la solicitud antes del 28 de febrero.

Tal vez sea que en Euskadi no hay necesidad de conciliar entre marzo y diciembre, un capricho peculiar del calendario vasco. O más bien, que la conciliación no es, ni de lejos, un tema que preocupe a nuestras autoridades y que es algo que se las trae un tanto al pairo.

Desgraciadamente, seguimos siendo un país atrasado en las políticas de conciliación, a pesar de que todos sabemos que los países más avanzados de nuestro entorno son aquellos que, precisamente, llevan años poniendo en práctica medidas que la facilitan. Basta con mirar hacia el norte para comprobar de un modo empírico, con datos contrastados, modelos de sociedad más cohesionados y que progresan hacia la igualdad de hombres y mujeres. La conciliación es clave en este avance, porque los problemas derivados de su ausencia afectan -principalmente y por desgracia-, a las mujeres. Son ellas, por ejemplo, quienes mayoritariamente asumen la responsabilidad del cuidado familiar de los hijos y de las personas mayores dependientes y son ellas quienes se acogen mayoritariamente a las escasas ayudas a la conciliación existentes.

La existencia de verdaderas medidas y políticas públicas de conciliación es imprescindible para que se produzca un cambio de paradigma en estos roles. Más allá de corregir la insuficiencia de las partidas presupuestadas como ayudas a la conciliación necesitamos una red de servicios que haga realmente posible la conciliación. Una red que responda a las demandas y posibilidades reales de la población; unas necesidades que no se solucionan, por ejemplo, con la oferta de plazas libres en las aurreskolas a 208 euros el mes.

Una política eficaz de conciliación sólo puede abordarse desde un Diálogo Social que las sitúe en el centro del debate. Desde ese Diálogo Social que el Gobierno Vasco promete con la boca pequeña y que, en la práctica, obstaculiza entre enero y diciembre, todos los años.