Sólo estaré dos mandatos como máximo al frente de UGT Euskadi

Cuando la renovación no es una palabra hueca

El pasado mes de abril, el Comité Confederal de UGT aprobó la limitación del mandato para la Secretaría General a un máximo de tres periodos. Una decisión positiva, en el camino correcto.

Siempre he pensado que el anquilosamiento de cualquier organización social -da igual qué tipo de asociación, partido político o sindicato sea-, está motivado en gran parte por la permanencia de las mismas personas al frente de su estructura. Siempre las mismas caras…

La renovación en los puestos directivos debería ser ejemplar y actuar como un acicate para el rejuvenecimiento permanente de una organización. Si los compañeros y las compañeras de UGT Euskadi deciden apoyar mi equipo en este Congreso, yo me comprometo a permanecer un máximo de dos mandatos -y no tres, como decidió el Comité Confederal- al frente de la Secretaría General.

Creo que un máximo de ocho años es suficiente para dejar la impronta del trabajo de un equipo y dar paso a otras personas para que continúen, corrijan y mejoren lo heredado. Yo me comprometo a ello.