Un debate abierto y servido

El pasado domingo, Soledad Gallego-Díaz publicaba un artículo en El País, en tono crítico con el presente sindical y que abre un interesante debate sobre la pérdida de protagonismo y de capacidad de interlocución social de los sindicatos. “Ni se les ve ni se les oye”, titulaba el artículo: “No hay sindicalistas en ningún plató de televisión, en casi ninguna tertulia radiofónica, no aparecen en las entrevistas ni en las secciones de opinión de los diarios, digitales o tradicionales”.

Comparto buena parte del diagnóstico, sobre todo, cuando plantea que no podemos imputar esta circunstancia a causas externas exclusivamente. No podemos justificar esta pérdida de influencia sindical en el hecho cierto de que se haya producido en todas las sociedades industrializadas o en que nuestros adversarios hayan sabido aprovechar arteramente la coyuntura de una crisis brutal para acogotar los derechos de los trabajadores, achicar la presencia sindical y desarbolar muchas de las conquistas sindicales. Hay otras causas, internas, de carácter endógeno, que nos han conducido a esta coyuntura y que debemos afrontarlas si queremos superar el retroceso y transformarlo en avance. Abiertamente y sin prejuicios.

El mismo domingo, unas horas después de la publicación del artículo de Soledad, el escritor Paco Rodríguez de Lecea recogía el guante del debate en un medio digital y continuaba con la reflexión hasta dar con uno de los meollos fundamentales en esta cuestión: “El problema, entonces, es cómo extender la afiliación… porque si el sindicato se conforma con conservar su influencia en el ámbito reducido que aún controla, carece hoy por hoy del poder de intimidación necesario para luchar con posibilidades de éxito por los derechos conectados de una u otra forma con la prestación del trabajo, con los trabajadores”. Y en esta línea, defendía una propuesta inteligente, a tener en cuenta: ampliar el ámbito de intervención sindical y extenderlo hacia el objetivo ambicioso de un «sindicato de los derechos» para emerger de la actual situación de desconcierto sindical.

El debate está abierto y servido. Siempre lo ha estado. Bienvenido sea.